Una Nota del Pastor: 9 de agosto de 2026
- Father Todd O. Strange

- 6 ago
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Recientemente, alguien me preguntó sobre los velos que a veces se ven que usan las mujeres en la iglesia. Se lleva sobre la cabeza se conoce como velo de capilla o mantilla (de la palabra manta, que significa «capa»), y proviene de una tradición muy antigua.
Si les preguntas a las mujeres que los usan por qué lo hacen, escucharás diversas razones: «Al cubrirse la cabeza con un velo mantilla), la mujer acepta su hermosa y única condición femenina», «El velo indica lo sagrado y es un privilegio especial para la mujer entrar en la iglesia cubriendo su cabeza velada», «El velo pretende ser un signo externo del deseo interior de una mujer de humillarse ante Dios, verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento». Puede encontrarse más información y respuestas a preguntas frecuentes en este sitio web: https://www.veilsbylily.com/frequently-asked-questions/#why
Por favor, sepan que mi mención de este tema no es ni una sugerencia ni una expectativa. Si una mujer elige usar velo, mientras sus motivos sean espiritualmente sanos (por ejemplo, que no lo haga para llamar la atención sobre sí misma y que sea una decisión nacida de su propio deseo), considero que es algo hermoso y lo apoyo. Por cierto, aunque culturalmente es apropiado que una mujer use sombrero en la iglesia, quizá siga siendo conveniente ejercer cierta discreción al respecto (como, por ejemplo, evitar las gorras de béisbol. Regularmente son aceptados, los gorros con un velo en la parte del frente).
En cuanto a los hombres, la tradición cultural occidental ha sostenido durante mucho tiempo que los hombres se quitan el sombrero cuando están en interiores. Reconozco que vivimos en tiempos mucho más relajados e informales (probablemente demasiado informales, para ser sincero), por lo que no es raro ni generalmente se considera ofensivo usar una gorra o sombrero en restaurantes, tiendas y otros lugares. Sin embargo, soy de los que siguen sugiriendo que venir a la iglesia (así como participar en momentos de oración, ceremonias solemnes, etc.) no es un lugar apropiado para que los hombres lleven sombrero recordemos siempre la presencia de Dios merece su respeto.
Remarco todo esto no con la intención de ofender a nadie ni de imponer una opinión a los demás. Más bien, mi propósito es ayudarnos a asegurar que demos el debido honor y respeto a Dios, a la casa que hemos construido para Él y también a las acciones sagradas que tienen lugar dentro de Su casa.
En otro tema, quiero decir unas palabras acerca de llevar el teléfono celular al confesionario. Sin querer ser alarmista, a medida que la inteligencia artificial se vuelve cada vez más común en nuestros teléfonos, descubrimos que estos son cada vez más inteligentes y tienen mayores capacidades de escucha.
Les animo a apagar el teléfono o dejarlo fuera del confesionario. Comprendo que algunas personas utilizan su teléfono al hacer su confesión, por lo que esto supondría un cambio para ellas. Nuevamente, no pretendo generar un temor innecesario, pero es una buena idea ayudar a garantizar que su confesión sea escuchada únicamente por el sacerdote y por Dios.
En Cristo,
Padre Todd O. Strange
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